LA IMPORTANCIA DEL TAO

CAMOVA
Morihei Ueshiba comente, que el arte de la paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el sólo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres. No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz. El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse. Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida. El universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización. El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo. En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento autocentrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que poseídos por la nada poseen todo.
Quienes se identifican con el Tao, saben que el sexto patriarca Huei-Neng dijo: “La esencia de nuestro Espíritu, semilla de la iluminación, es de naturaleza pura y únicamente utilizando esta naturaleza pura podremos alcanzar la budeidad”.
Cuando hace algunos meses atrás nos acercamos al ambiente de Tao, seguro que lo hicimos con una motivación interna que nos empujaba a buscar el camino hacia la liberación y la perfección.
Hay algunos dentro de los presentes que se puede decir totalmente contento de si mismo y que siente de ser un ser perfecto? Es entonces un sentimiento común el que a pesar de los logros alcanzados en el mundo, nos queda algo que no hemos podido alcanzar y que tiene a que ver con ese cambio interno que se requiere hacer y que pero nunca hemos podido realizar. Cuantas veces uno se ha sorprendido ser manejado por una parte del carácter que no se pudo apaciguar? En esos momentos nos sentimos muy lejos del poder practicar todas aquella enseñanzas virtuosas dejadas por los Santos del pasado.
Por ejemplo, nos han dicho de perdonar y lo que hacemos es guardar adentro todo tipo de palabras, acciones contrarias a nuestros deseos, hasta llegar al punto de sentir rencor. Así que, en vez de practicar el perdón, practicamos el rencor!
Nos han enseñado la necesidad de amar, en vez lo que practicamos es el odio. Vivimos constantemente envenenado por la rabia, la impaciencia, la intolerancia. Por cualquier cosa reaccionamos con agresividad y pronto nos incendiamos como palitos de fósforo.
Nos han dicho de tener fe y en vez no creemos en nadie, estamos llenos de incredulidad, miedos y sospechas.
Todo este estado caótico interno es lo que nos ha guiado a buscar
La realidad nos muestra que vivimos siempre subordinados a nuestro carácter. Los pensamientos, las palabras, las acciones que realizamos son constantemente influenciados por los cambios de humor de nuestro falso yo.
Pero, como nos recuerda el sexto patriarca, no es siendo manejados por el corazón humano que llegaremos a la libertad espiritual, al contrario, se precisa aprender a utilizar
Desde el momento preciso en que el Maestro con Mandato Divino nos tocó y abrió
